En la vida vamos pasando por situaciones que nos marcan, y, o nos hacen fuertes, o nos hundimos....como la muerte de un padre o una madre, la separación del ser amado, una dura enfermedad prolongada en el tiempo, la pérdida de un trabajo o una casa....una serie de vicisitudes que nos hacen ver la vida desde otra perspectiva...nos hacen relativizarlo todo.

Cuando hemos pasado por alguna de estas etapas, y somos conocedores de otras situaciones que suceden en paralelo, cerca de nosotros, las sentimos de otra forma, desde otro ángulo, es una forma de supervivencia que ponemos en práctica...porque hemos aprendido a relativizar las eventualidades que se han presentado en nuestras vidas, debido al dolor que nos ha tocado vivir.

Relativizar los problemas, nos puede llevar a vivir una vida mejor y sin tomarnos las cosas demasiado en serio, cuando en realidad, no lo son tanto. Todos nos vamos a ir, al fín y al cabo, y nadie se vá a quedar aquí para contarlo. Cuando el dolor ha hecho mella en nosotros tantas veces, relativizamos el dolor ajeno, porque éso es lo que hemos tenido que hacer con el nuestro, si hemos querido continuar y no detenernos.

Las batallas que tenemos que librar en nuestras vidas, nos fortalecen, hasta tal punto, que el resto deben hacer lo mismo para seguir adelante, como hemos hecho los demás. Por éso, es necesario relativizar cada situación que se nos presente, y darle la importancia, que verdaderamente tiene.

Alguien me dijo una vez, que no sabemos la batalla que está librando el otro, pero que todos estamos en alguna lucha, y no siempre somos conocedores de ella....por tanto, relativizemos, por una vida mejor.