Tenemos la creencia de que somos ángel o demonio, pero todos llevamos dentro una parte buena y otra mala. Según potenciemos una u otra, saldrá más nuestro lado oscuro o nuestro lado bondadoso.

Somos lo que hemos aprendido en la vida, y la consecuencia de haber vivido, tanto los buenos como los malos momentos. Somos un conjunto de elementos, sensaciones y actos, que no podemos clasificar en buenos o malos.

En la diversidad está la vida, sin ella no habríamos podido sobrevivir. Se encuentra en nuestro mundo y a nuestro lado. Por tanto, potenciar una actitud u otra, nos llevará a ser más un ángel o un demonio, pero no dejaremos de tener parte de los dos.