A veces ocurren situaciones en la vida que te dejan descolocado y no sabes muy bien como actuar, porque las presuponemos que van a ser diferentes.

Cuando quieres a alguien imaginas que vas a estar tanto en sus momentos buenos como en los malos, o al menos eso es lo que te gustaría, porque es una muestra de amor hacia esa persona y nada mejor que demostrarlo con hechos y no con palabras.

Pero claro, no todo depende de uno mismo, sino también del otro. Si la otra persona no te deja estar a su lado en momentos delicados de su vida y te aparta ¿qué és lo que queda? ¿solo los momentos buenos? para éso ya hay mucha gente en la vida...pero para los malos momentos no siempre encuentras a quien te gustaría.

La persona que quiere estar ahí, a su lado, apoyandole y haciendole ver que no se encuentra solo ante esa situación, también se siente impotente y rechazada, de alguna manera, porque no la deja ser partícipe de su dolor. Pienso que rehusar el apoyo de la persona que quieres y encerrarse en uno mismo, no solo no alivía la situación, sino que la otra parte se siente marginada y no válida en esos momentos.

Las personas siempre nos hemos quejado que solo "nos llaman para las cosas malas", pero y cuando rara vez ¿ es al contrario ? ¿como podemos llegar a sentirnos que nos excluyan las personas que queremos en sus momentos de dolor? no estamos preparados para ello, porque siempre se demanda lo contrario.....y en esa situación no se está preparado para tal eventualidad. Por tanto, en este caso sufren las dos partes, no uno solo.

Es cierto que se ha de respetar la decisión de la persona en cuestión, aunque no se entienda ni se comparta.