A veces la vida nos presenta situaciones que debemos torear de la mejor manera posible.

Cuando se sale a la plaza, la gente se queda mirando como espectadores, pero siempre sin hacer nada mas. Los capotes los tienes que dar tú mismo...y el toro es solo para tí. Si haces una buena faena puede que te aplaudan, aunque no siempre, pero cuando haces una mala, te abuchean sin perdonarte ni una....¡como si tú le hubieses hecho algo a ellos! y hay algunos hasta que desaparecen de la plaza, dejandote solo para torear.

Pués la vida es igual. Es muy parecido al toreo. El torero siempre está solo, ante el peligro, nadie en esos momentos está con él...nadie le puede ayudar, ni puede hacerlo por él. Solo puede confiar en sí mismo, que es la única persona que no le va a defraudar en la vida, y que le vá acompañar hasta el final de sus días. Pero a veces, en esos momentos de pánico y de miedo, se tiene que sentir muy solo...creo que éso no se lo vá a quitar nadie.

Por otro lado, la vida es como un vagón de tren, que van subiendo unas personas que te acompañarán unas estaciones y se bajarán y otras que te acompañarán todo el trayecto. No podría ser de otra manera...porque si no el vagón se llenaría de todas las personas que vamos conociendo a lo largo de nuestra vida, y no cabrían en él. Por tanto, se tienen que bajar unas, para que suban otras.


Solo hay que pensar que las personas que aparecen en tu vida, lo que tú le has aportado a ellas, y lo que ellas te han aportado a tí....aunque a veces en los momentos más dificiles de tu vida, te has encontrado que han desaparecido todos en bandada a emigrar a lugares más cálidos....suele pasar. Y entonces es cuando tanta gracia me hace cuando a la gente se llena la boca con la palabra "amigo"....y hay que saber distinguir entre amigo y conocido...que son dos cosas diferentes.

Pero mejor seguir sonriendo a la vida, con uno mismo, que seguro que ése no te fallará jamás.