COMO EVITAR QUE TE TOMEN POR TONT@
“Me han tomado el pelo”, “he quedado como el idiota de la película”, “me han traicionado una vez más”, y “todos se rieron de mí” son frases comunes del “tonto”. Cómo evitar repetirlas otra vez?
Todos hemos pasado por eso. Ese compañero de trabajo a quien hemos estado ayudando incansablemente, de pronto, se da vuelta a la tortilla, y comienza a hacer objeciones maliciosas sobre tu trabajo frente al jefe y a otros colegas.
Ese amigo en quien tanto confiabas ha estado divulgando tus secretos en forma de pequeños y malintencionados chismes...
Ella, la mujer de tu vida, quien sacrificó su profesión por tu amor... Ella, quien te ha regalado los mejores momentos de tu vida, de golpe es descubierta in-fraganti con su amante...
Incluso cuando se trate simplemente de un vendedor ventajero, estas situaciones pueden socavar tu autoestima y producir una peligrosa acumulación de ira.
Por qué las cosas malas le pasan a la gente buena?
Qué hay de malo en nosotros o en las víctimas que conocemos? Es verdad que nace un tonto por minuto?
No necesariamente. No es que las personas nazcan en este estado de apatía, sino que la participación del factor emocional hace que sus cerebros se vuelvan distraídos. Sin dudas, el conocimiento es poder, y la ignorancia dista mucho de la felicidad.
Muchas veces, las personas no quieren enfrentar la verdad... aunque al final, ésta termina hiriéndolos más gravemente. Estar en un cuento de hadas no es precisamente lo mejor, ya que las consecuencias serán mucho más traumáticas.
No seas tonto!
Aunque, desde luego, ser demasiado cínico tiene sulado negativo, muchos de nosotros necesitamos destacar nuestro escepticismo interior para evitar que nos tomen desprevenidos. Ésta es la forma de hacerlo:
- Utiliza el abordaje del científico: en la ciencia, si existe una teoría dominante, no solemos dudar de ella porque tenemos información que la respalda. Pero si nos topamos con otros datos que aparecen como convincentes, entonces esto podría hacernos mirar en otras direcciones.
Si no hay evidencia que sugiera que algo está torcido, descansa tranquilo; pero cuando sí exista esta evidencia, será necesario que actúes en forma más racional e intentes poner tus emociones de lado. Trata de ser tan objetivo como sea posible. Mientras mayor sea tu subjetividad, mayor será la posibilidad de cometer errores.
- Busca evidencia concreta: en la industria del cuidado de la salud, por ejemplo, existe gran cantidad de aseveraciones de las que deberíamos sospechar. Una regla básica: ante cualquier proclamación o afirmación, es apropiado —e incluso necesario— buscar evidencia concreta. Sin evidencia tangible, y dentro de un proceso racional común, uno debería comenzar a tener dudas.
- Quítate las anteojeras: todos somos creyentes por naturaleza. La mayoría de las personas quiere aceptar lo que los demás les dicen y desean evitar las confrontaciones, así que optan por creer lo que llega a sus oídos. Sin embargo, en lugar de cerrar los ojos a los signos, presta atención y formula preguntas si tu amigo va dejando pistas de lo que le cuentas por ahí, a cualquier otra persona. Piensalo.
- No tengas miedo de patear el tablero: si existe un cambio evidente de conducta —no sólo de un día, sino de varios, y en repetidas ocasiones- planteatelo. Podría tratarse de un mal momento en el trabajo, pero también podría ser algo mucho más serio, particularmente si los signos persisten indefinidamente.
- Escucha a tu instinto: las personas necesitan escuchar más a su voz interior y usarla como un compás natural. Si tienes alguna clase de instinto o reacción visceral, procura prestarle atención, ya que no ha aparecido sin razón. En cualquier caso, deberás ser lo suficientemente valiente para enfrentarlo.
Enfrentar el problema, de eso se trata. Míralo a los ojos y di; “Qué está pasando aquí?” Los problemas no suelen irse y, por lo general, empeoran con el tiempo.





“No conozco cual es la clave del éxito, pero si sé que la llave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo". (Bill Cosby)
25ymas dijo
Tienes razón, lo mejor es enfrentar el problema, como dice el dicho, hay que tomar el toro por los cuernos... hay que saber que pasa.
Besos.
9 Febrero 2007 | 01:18 AM