EL ATAQUE VERBAL DE UNA PERSONA QUE SE COMPORTA y nos habla de modo desafiante y caprichoso puede desencadenar en nosotros una reacción igual, siguiendo la respuesta de nuestro cerebro más primitivo. Sin embargo, la mejor opción es manternerse en la racionalidad y preguntarle qué es lo que le molesta o preocupa: así, mostramos una actitud comunicativa. Si, por ejemplo, nuestro jefe dice que siempre cometemos errores, podemos reconocerle que tiene razón en un caso concreto, antes de corregir su generalización. Manteniendo la calma, podemos pedirle que, cuando detecte un error, nos lo comunique para que podamos mejorar. También podemos mostrar a la otra persona nuestra comprensión ante lo que él siente. Escuchando y preguntandole ayudaremos a sacar sus propias conclusiones sobre su actitud.