A veces siento el dolor, como pasa por mi lado e intenta de nuevo entrar en mí, pero no lo dejo. He aprendido que aunque duela ahuyentarlo, más duele dejarlo entrar, para luego tener que salir. Nadie tiene ningún derecho sobre tí, ni en proporcionarte un dolor gratuito sin tu consentimiento. Solo si tú lo dejas, entrará, sino, nunca lo hará. Siento ser juzgada por ello, pero mi felicidad está en juego, y si con ello me he vuelto egoísta, pués llamalo como quieras...pero no voy a dejar que invadas mi espacio cada vez que quieras y sin darme opción alguna, solo porque tú te sientas bien...porque primero me tengo que sentir yo. Y lapidarme por ello no vá a cambiar mi postura ante la situación...todo lo contrario me voy a aferrar más a ella y me vá a dar igual lo que piensen de mí. Como suelo decir últimamente " ¿a quien le importa lo que yo haga...? ", como la canción.
No suelo juzgar a nadie, pero si por mi forma de actuar, ahora me juzgan y me lapidan, lo siento. No voy a cambiar por ello...porque ahora pienso un poquito más en mí...y nunca hasta ahora lo había hecho...y la verdad, sienta de maravilla.