EL AGRADECIMIENTO ES UNA CONSTANTE EN NUESTRAS VIDAS; SIN EMBARGO, MUCHOS LO OLVIDAN PRONTO Y HACEN POCA, POR NO DECIR NADA, OSTENTACIÓN DE ÉL. EN ALGUNOS MOMENTOS. LA GRATITUD ES UN SENTIMIENTO QUE TIENE FUERTE CARGA EMOCIONAL.
Todo agradecido es bien nacido. La gratitud es un sentimiento que unos guardan para siempre y otros, en cambio, olvidan pronto. Surge de la sensación subjetiva de merecimiento, por eso tendemos a agradecer lo que no merecemos y a no agradecer lo que nos correponde. Pero, ¿qué es lo que nos corresponde? ¿Quién sabe, son tan distintas las personas y las circunstancias de la vida, que definitivamente cada cual administra la gratitud a su manera, de modo que no se puede hablar de un tipo de gratitud sino de muchos: hay gratitud inolvidable, educada, envenenada, permanente, invisible...
En algunos momentos este sentimiento alcanza una alta intensidad emocional. La donación de órganos, en la que los españoles están a la cabeza del mundo, es un buen ejemplo. Palabras de eterno agradecimiento las han pronunciado padres cuyos hijos habían sido trasplantados merced a quienes, en plena conmoción, tuvieron generosidad y serenidad. Estos no buscaban gratitud, sólo fueron profundamente compasivos. Hay, en cambio, personas que buscan deliberamente el agradecimiento, son los generosos interesados, los que saben que conseguir la gratitud de alguien es, en cierto modo, adueñarse de él. Estos altruistas ficticios ofrecen lo que dan a cambio de obtener la glorificación personal que proporciona el pequeño vasallaje del deudor. No es buena cosa que siempre estén en deuda con uno; se alteran los valores y la persona se cree mejor de lo que és. Es más humano y emocionalmente más positivo estar en deuda con los demás de vez en cuando.

A menudo, la gratitud no responde a acciones concretas, sino que vive guardada en el corazón y permance ahí año tras año, sin desvanecerse, creciendo, a la espera de una oportunidad para manifestarse, que quizá ni siquiera resulte necesaria. Algunas parejas están vinculadas por la gratitud, y su amor ( un sentimiento que siempre lleva apellido) es, sobre todo, un amor agradecido.
Las personas damos las gracias en decenas de ocasiones al día, casi siempre por educación. Sin embargo, gracias es mucho más que una palabra, a veces la gratitud es un modo de estar en el mundo. No sé cuántas cosas nos son debidas, pero una amistad, un trabajo interesante, un bonito traje o un buen café no debería darse por hechos. Se tiene demasiado presente una contabilidad psicológica -doy a cambio de...; me dan si yo...-y sería conveniente olvidarse del debe y del haber, y despertar el sentido de valoración de las cosas, de sorpresa ante lo habitual, de inmerecimiento.