AVENTURAS EN EL PARAÍSO...
Eran las 21 horas, y en la puerta del hotel había esperando doce carruajes, tirados por caballos, que nos iban a llevar paseando por toda la ciudad. Todo el mundo entusiasmado se apresuró a subir a su carruaje, para no quedarse en tierra. Hacía una noche magnífica con una luna espectacular y preparados para disfrutar de un paseo inolvidable. Y así fué.
Nosotros nos subimos en el primer carruaje mientras los demás nos seguían detrás. La suerte iba de nuestro lado, porque la guía iba también con nosotros, enseñandonos la ciudad. Todo perfecto.
Ibamos cinco personas en el carruaje, tres sentandas mirando hacia delante, dos mirando hacia atrás; y la guía y el conductor, delante. (Para entrar en situación). Yo iba entre las tres personas que estaban sentadas mirando hacia delante.
Una de mis amigas, que iba sentada a mi lado lo iba filmando todo con una cámara de video, para no perderse ninguna panorámica de la ciudad. Pero claro, con los trotes que daba el caballo, pués algo movida debió salir la película.
Por allí os diré, que conducen muy mal. En el mismo carril, ván taxis, bicicletas, motos, coches, autobuses, monopatines, carruajes, y sillas de ruedas. Bueno y no respetan para nada las señales de tráfico, ni que alguien salga por la derecha, ni un semáforo ni nada de nada.

Cuando estabamos en lo mejor del paseo, con los traqueteos del tráfico tan estupendo y del caballo, que por supuesto tenía preferencia, porque así lo decidió el conductor, noto como me tiran de atrás, y sin volverme le comento a mi amiga, que parecía que el carruaje iba frenando solo, que a ver si estabamos pisando sin darnos cuenta algún pedal o algo y sin querer ibamos a parar el carruaje. Bueno pués todos los que ibamos montados en él, nos pusimos a mirar al suelo a ver lo que estamos pisando, para no hacer parar el carruaje por error y todo éso; pero no vimos nada. Y seguimos con nuestra ruta. y de nuevo vuelvo a notar el tirón hacia atrás, y esta vez, me vuelvo y veo al caballo de atrás con el pedazo de boca que tenía tan grande, abierta y mordiendo el respaldo del carruaje donde reposaban nuestras cabezas. Me dí un susto de muerte. Y todos los demás empezaron a reírse,ja,ja,ja. Claro, el caballo iba mordiendo mi lado, como no. Y la que llevaba la camara de video intentadolo grabar para no perderse una, muerta de risa, y yo intentado auyentar al caballo para que dejarse de moder el respaldo. Un número digno de videos de primera. Le dije al conductor, que por favor fuera más deprisa, que el caballo de atrás, seguramente tenía hambre y se quería comer el carruaje.
Bueno el hombre aceleró un poco. Cuando ya teníamos distanciados unos metros del caballo de atrás, nos volvímos a acomodar, y cuando más tranquila estaba noto como me tiran del pelo. ¡¡Contra!! Era el caballo, que no habíendose quedado a gusto con comerse el respaldo de nuestro asiento, le dá por comerse mi pelo. ¡¡Eso fué ya el acabose!! Todos iban muertos de risa y la guía más. Y claro mi amiga que iba a mi lado, me dice que mi pelo ( como llevo algunas mechas), que lo había confundido con una zanahoria. ¡¡Justo lo que me faltaba por oir!! No te fastida. O sea, que lo que estaba el caballo buscando desde el principio era mi pelo, porque parecía una zanahoria. ¡¡Pués ya le vale al caballo!! Nos dió el paseito, ya lo creo.
Pero ésto no acaba aquí ni mucho menos. Yo estaba sentada en la parte de fuera del carruaje, la que dá a la escaleras para bajar. Bueno como no me fíaba del caballo pues ya solo iba mirando al caballo. Una odisea. Y de pronto, no veo al caballo. Y pregunto ¿donde está el caballo que no lo veo, si nosotros vamos los primeros? Y me veo al caballo, queriendo adelantarnos con la cabeza metida entre mis piernas. Si, si, reiros, pero el susto que yo me llevé fué para no olvidarlo. Y los que iban conmigo, no os quiero ni contar la tronchada de risa que se dieron a mi costa. Que si yo le había gustado al caballo, que si las feromonas las tenía subidas esa noche y el caballo las había olido y por eso iba a por mí. ¡¡Jolines, pues que se hubiese buscado una yegua, no te fastidia!! Bueno y todo eso mezclado con curvas , saltadas de semáforos, claxon pitando, y yo lidiando con el caballo como si fuera un toro. Que no sé que porras le pasaba al caballo esa noche, pero vamos, que yo no era la adecuada para sus fantasías...
Desde luego yo también me reí un montón, pero los que iban conmigo, ni os lo imaginaís...Y el caballo con sus ganas se quedó...
Una de las mil y una anécdotas, digna de ser contada y compartirla con vosotros. Y por mi parte no se me olvidará jamás.

“No conozco cual es la clave del éxito, pero si sé que la llave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo". (Bill Cosby)
javier dijo
Buena anécdota.Cosas así son el mejor pretexto para poder irse de viaje. Suerte.Ya sabes que tienes que dedicarte a "susurrar a los caballos"
22 Abril 2006 | 06:53 PM