PERDER PARA GANAR
En nuestro viaje diario llevamos una mochila en la que vamos metiendo de todo: creencias, resentimientos, juicios, excesos materiales, estrés...Lo que al principio del camino apenas nos molestas termina encorvándonos la espalda, sin permitirnos alzar la vista, andar con paso firme ni saborear la vida.
Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido...!, decía Fray Luis de León en el siglo XVI. Sus palabras bien podrían salir de cualquiera de nosotros. Cuatro siglos después, seguimos soñando con esa descansada vida; pero continuamos arrastrando pies y alma sin reaccionar. Viajamos por la vida cargados de un pesado equipaje; el exceso invade nuestra existencia, y lo que en un principio es un ligero peso termina convirtiéndose en una carga que nos encorva. Saturados y acelerados, al final, nuestro día a día se convierte en una carrera desenfrenada y sin meta.
Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad que olvidamos lo único importante: vivir. Nos complicamos la vida con acciones y pensamientos. Viajamos con demasiado equipaje. Cargamos con creencias, resentimientos, juicios, problemas que no nos pertenecen, esquemas mentales cerrados...Nos perdemos lo importante, ahogados en un mar de superficialidades y de prisa por vivir una vida que a veces, ni siquiera es la que desearíamos. Nos centramos en el tener y nos olvidamos del ser.

“No conozco cual es la clave del éxito, pero si sé que la llave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo". (Bill Cosby)
Veli dijo
Tienes mucha razón: vivimos una sociedad artificialmente alimentada por el exceso de todo tipo de cosas. Nos quieren hacer creer que la felicidad reside en tener, cuando no es así. Por eso, resultan muy útiles artículos como éste, que nos refrescan la memoria y ayudan a SER.
Saludos amistosos.
1 Abril 2006 | 10:41 PM