Esta canción me ha gustado siempre, por lo que creo que es la mejor forma de decir adiós, durante un tiempo. No sé cuando volveré, pero mientras éso ocurre, os deseo todo lo mejor en vuestras vidas.
Ya sabeís que ésto de los blogs, vá por etapas, unas veces se necesita estar más presente que en otras, y ahora toca en mi vida una etapa de ausencia en este mundo. A veces recargamos pilas de una forma y otras de otra, pero todas son válidas, si también lo son para nosotros.
En estos tiempos, que son tan difíciles para todos, intentamos seguir adelante, reinventando caminos, aunque no sepamos muy bien, como hacerlo.
Supongo que a veces pensamos de desistir de nuestros sueños y dejar la vida pasar....pero estoy segura que dentro de cada uno de nosotros, encontraremos la fuerza necesaria para seguir"volando sin alas".
En la vida vamos pasando por situaciones que nos marcan, y, o nos hacen fuertes, o nos hundimos....como la muerte de un padre o una madre, la separación del ser amado, una dura enfermedad prolongada en el tiempo, la pérdida de un trabajo o una casa....una serie de vicisitudes que nos hacen ver la vida desde otra perspectiva...nos hacen relativizarlo todo.
Cuando hemos pasado por alguna de estas etapas, y somos conocedores de otras situaciones que suceden en paralelo, cerca de nosotros, las sentimos de otra forma, desde otro ángulo, es una forma de supervivencia que ponemos en práctica...porque hemos aprendido a relativizar las eventualidades que se han presentado en nuestras vidas, debido al dolor que nos ha tocado vivir.
Relativizar los problemas, nos puede llevar a vivir una vida mejor y sin tomarnos las cosas demasiado en serio, cuando en realidad, no lo son tanto. Todos nos vamos a ir, al fín y al cabo, y nadie se vá a quedar aquí para contarlo. Cuando el dolor ha hecho mella en nosotros tantas veces, relativizamos el dolor ajeno, porque éso es lo que hemos tenido que hacer con el nuestro, si hemos querido continuar y no detenernos.
Las batallas que tenemos que librar en nuestras vidas, nos fortalecen, hasta tal punto, que el resto deben hacer lo mismo para seguir adelante, como hemos hecho los demás. Por éso, es necesario relativizar cada situación que se nos presente, y darle la importancia, que verdaderamente tiene.
Alguien me dijo una vez, que no sabemos la batalla que está librando el otro, pero que todos estamos en alguna lucha, y no siempre somos conocedores de ella....por tanto, relativizemos, por una vida mejor.
La legendaria historia de la Cruz de Caravaca tiene su origen en el pueblo de Caravaca de la Cruz,- municipio español situado a unos 63 Km de Murcia,- y en ella se mezcla la historia oficial con numerosas leyendas de la tradición local, que le confieren, a la vez, un caracter mágico y religioso
El nombre oficial con el que se denomina a la Reliquia en los documentos es el de ¨Vera Cruz¨, nombre bien significativo, relacionado con el Temple, pues en donde hubo templarios aparece frecuentemente el título de Vera Cruz. Desde la Edad Media se la conoce con este nombre específico: la Vera Cruz de Caravaca, es decir, la verdadera cruz. Se trata de un "lignum crucis", es decir, un fragmento de la verdadera cruz en la que Jesucristo fue crucificado. El título, juntamente con el de Santa, solamente se aplicaba al leño de Jerusalén, encontrado en el siglo IV por Constantino o por su madre Santa Elena.
La Cruz de Caravaca es una cruz de las que se denominan patriarcales, compuestas de un pie y dos travesaños paralelos y desiguales que forman cuatro brazos. Se conserva en un relicario con forma de cruz de doble brazo horizontal, (de 7 y 10 cms) y de 17 cms de alto con la apariencia de un pectoral grande. Según la tradición perteneció al patriarca Roberto de Jerusalén, primer obispo de la ciudad santa tras ser conquistada a los musulmanes en la Primera Gran Cruzada (1099). Ciento treinta años más tarde (1229), en la sexta cruzada, un obispo, sucesor de Roberto en el patriarcado, tenía posesión de la reliquia. Dos años después la cruz estaba milagrosamente en Caravaca.
Según la tradición, la Vera Cruz se apareció en el Castillo-Alcázar de Caravaca el 3 de mayo de 1232 y allí se venera desde el siglo XIII cuando tuvieron lugar las primeras peregrinaciones que continuarían a lo largo de los siglos.
Por aquellas fechas reinaba Fernando III el Santo en Castilla y León, y de Jaime I en Aragón. El reino taifa de Murcia estaba regido por el famoso Ibn-Hud, que se reveló contra los almohades y dominó gran parte de Al-Andalus. Es, pues, en pleno territorio y dominación musulmana, cuando se narra el hecho.
Según la tradición local más popularizada se cuenta que desde finales de 1230 ó principios de 1231, se encontraba el rey almohade de Valencia y Murcia, Ceyt-Abu-Ceyt, en sus posesiones de Caravaca. Interrogó a los cristianos que tenía prisioneros para conocer los oficios que ejercían, con el fin de ocuparles en consonancia con sus habilidades. Se hallaba entre ellos el sacerdote Ginés Pérez Chirinos quien, en labores de misionero, había llegado desde Cuenca a tierras sarracenas para predicar el Evangelio. Éste contestó que su oficio era el de decir la misa, y el rey moro quiso conocer cómo era tal cosa. Se mandaron traer los correspondientes ornamentos desde Cuenca y el 3 de mayo de 1232, en la sala noble de la fortaleza, el sacerdote comenzó la liturgia. Mas, al poco de iniciarla, hubo de detenerse explicando que le era imposible continuar pues faltaba en el altar un elemento imprescindible: un crucifijo
En ese momento, por una ventana de la estancia, dos ángeles descendieron desde el cielo y depositaron delicadamente una cruz de doble brazo en el altar. El sacerdote pudo entonces continuar con la celebración de la misa y, ante tal maravilla, Abu-Ceyt (junto con los miembros presentes de su Corte) se convirtió al cristianismo. Después se comprobó que la cruz aparecida era el pectoral del obispo Roberto, primer patriarca de Jerusalén, confeccionado con la madera de la Cruz donde muríó Jesucristo.
Los documentos originales sobre el milagro han desaparecido. Existe el testimonio de Fray gil de Zamora, Francisco, cronista de San Fernando, a quien acompañó, sin duda, en la visita que el santo rey hizo a la villa de Caravaca. Durante su estancia en allí, pudo Fray Gil conversar con los testigos oculares de la aparición y oir de sus labios la narración de lo acontecido. Existe otro testimonio de D. Antonio de Oncala canónigo de Avila, que murió en 1558, también relata la historia de la aparición de la cruz de Caravaca. Todos los relatos coinciden en lo esencial.
En cuanto al reinado de Zey Abucey apuntar que existían varios reyezuelos- o sayid- musulmanes en distintos reinos, unos de esos era el sayid Zey Abucey, que al convertirse tomó el nombre de Vicente Bellvis. Según la historia, los almohades -Abucey era uno de ellos-, entraron en la península hacia el 1171 y fueron reconquistando los antiguos reinos de taifas. En este contexto podemos entender que Zey Abucey era señor de Valencia y de Caravaca y que en la Taifa de Murcia estuviese otro reyezuelo musulman posiblemente Ben-Hud
En 1998 Caravaca fue depositaria de una gracia solemne: la Bula de Concesión del Año Jubilar in perpetuum.
Tres motivos justificaron esta concesión:
La presencia durante 768 años de la Vera Cruz en Caravaca, el hecho de que la Reliquia sea un símbolo de la muerte y redención de Cristo, y que su conocimiento haya transcendido a gran parte de Occidente. Con esta concesión, Caravaca de la Cruz obtuvo la misma consideración religiosa que otras ciudades claves en el cristianismo, poseedoras de las mismas prebendas religiosas, como son: Roma, Jerusalén Santo Toribio de Liébana (Potes) y Santiago de Compostela.
Por lo que este año 2010 es año Jubilar en Caravaca de la Cruz.
Hoy hace cuatro años, que empecé en este mundo de La Coctelera. He tenido experiencias de todo tipo y también he aprendido mucho con todos vosotros. Algunos ya no están, pero otros continúan ahí.
Hoy quiero quedarme con todas las cosas buenas que he vivido, gracias a este mundo y que han hecho que sea como soy.
Hoy quiero agradecer a todos y cada uno de los que me habeís aportado algo, aunque sea un granito de arena a mi vida, que habéis sido muchos y dedicaros este post...ya que sin vosotros ésto no sería posible.
Hoy, quiero mirar hacia adelante y pensar que, aunque haya habido muchas cosas buenas, lo mejor está aún por llegar.
Alguna vez, hemos dado o recibido algo en nuestra vida...ya sea amor, cariño, satisfaciones, decepciones, disgustos...pero ¿como recibimos todas estas cosas? A veces, exigiendolas a quienes nos las dá...otras con desprecio y otras con generosidad. Debería ser un equilibrio entre el dar y el recibir.
A veces damos sin esperar nada a cambio, pero puede que las personas que lo reciban se crean con el derecho de recibir constantemente y no dar en ningún momento. Es cierto que el dar, debe ser desinteresado...pero creo que la vida sería más armonica, si fuese un toma y daca...que todo fluyera, sin exigencias y sin creerse con derechos.
No sabemos en esta vida cuando vamos a necesitar a otra persona, el mundo gira constantemente y da vueltas muy rápido y cambia de un día para otro. No podemos vivir aislados, pensando que somos autosuficientes y no necesitamos de los demás ¡craso error! Todos necesitamos de alguien, en algún momento de nuestra vida....y quien no lo vea así, vivirá en la más absoluta soledad.
Es mucho más gratificante dar que recibir...y también es una filosofía de vida. Creo que la generosidad está dentro de las personas y así viven igualmente...mientras los que no dán, se pierden una parte importante de la vida.
"El carácter mercantil está dispuesto a dar, pero solo a cambio de recibir; para él, dar sin recibir significa una estafa". (Erich Fromm).
Quiero dedicar este post a mis padres que me lo dieron todo, desde la vida hasta los valores en los que hoy se rige la mía.
Por desgracia mi madre ya no está, pero mi padre sigue aún estando a mí lado, y tanto él como ella, me educaron en la libertad, en la honestidad, en la sinceridad, en la responsabilidad, en la solidaridad y sobre todo en la lucha. Nunca ninguno de los dos dejó de luchar en ningún momento en la vida, y nunca tiraron la toalla. Siempre predicaron con el ejemplo, y éso me gustó y lo hice mío y lo he llevado a cabo en todas las ocasiones que se me presentaron.
Me enseñaron lo importante que es la leatad, la gratitud, el honor, el respeto, el optimísmo y sobre todo la familia...siempre me ayudaban en todo. Me dejaron elegir mi vida, aunque me equivocara, nunca me coaccionaron ante una decisión y siempre estuvieron ahí, por si los necesitaba.
Estoy muy orgullosa de ellos, porque siempre me apoyaron y nunca me dieron de lado, aún cuando se presentaron situaciones adversas en mi vida. Me dieron su amor, su cariño, su comprensión y su apoyo, y aún hoy, mi padre lo sigue haciendo.
Tengo que reconocer que soy una privilegiada y les doy, a los dos, las gracias por ser como son (aunque mi madre ya no esté, pero sigue presente) y por estar siempre a mi lado.